La religión como "nacionalidad"

En la actualidad entendemos nacionalidad como el conjunto de componentes étnicos, geográficos, culturales y históricos cuales conforman a un grupo de poblaciones aglomerados como una nación, estos por lo general aspiran a una unidad de estos bajo una organización política propia para su auto gobernación. Este es el ideal buscado bajo los movimientos nacionalistas, un estado para un pueblo. 

Sin embargo este paradigma tuvo sus orígenes durante el siglo XVIII, como base fundacional del concepto del estado moderno, este movimiento ideológico, argumentaba la organización de los estados en base a la demografía étnica para la unidad política. Esta idea estaba en contra de los estados u organizaciones políticas multiétnicos bajo los antiguos imperios medievales que sobrevivieron el tiempo; como los famosos imperios otomanos y de Habsburgo. El nacionalismo se atribuía como el camino a la legitimad política en base a la formación de la identidad nacional para la unidad nacional.

Pero entonces, como se legitimaba los anteriores regímenes, como grandes imperios multiétnicos sobrevivieron el paso del tiempo, como sus sociedades diversas coexistieron?, la respuesta: La religión.

La religión ha tenido un papel fundamental y principal en la historiad e la humanidad y hasta ahora sigue siendo un actor principal para el hombre, a pesar de las criticas y argumentaciones de muchos filósofos y pensadores modernos, prediciendo el fin de la religión como resultado natural de la racionalización del hombres, como producto de la modernidad. Esta ha sido fuentes de unidad, confrontación, conflicto, guerras de magnitudes nunca vistas en diversos puntos de la historia y motivadores de uno de los eventos mas importantes de la historias universal de la humanidad: el descubrimiento de las Américas. 

La religión determinaba al grupo, tribu, clan, sociedad, reino, etc. Por esta se luchaban guerras de conquista, reconquista, liberación de los oprimidos, civilización, etc. Esta fue la pieza fundamental que unía y mantenía a los diversos reinos multiculturales. Zonas que ahora consideramos naturalmente fraternales como la Francia moderna o los estados ibéricos, a sus inicios eran regiones donde la unidad no provino de la sangre o etnia, sino de la fe. El imperio de España en su máxima expansión por ejemplo; no fue una entidad unitaria, sino una unión de múltiples reinos, tale como:

  • Reino de Castilla
  • Reino de Aragón
  • Reino de Navarra
  • Reino de las Dos Sicilias
  • Reino de Borgoña
  • Reino de Portugal 
  • Virreinato del Perú
  • Virreinato de Nueva España
Otro caso fue el imperio Otomano y la península arábica. Esta no tenia una identidad "nacionalista" sino como creyentes y seguidores de "Allah" o "romanos". El sultán otomano era el califa, representante de "Allah" en al tierra y líder de todos los creyentes, como así el emperador del estado sucesor del imperio romano. No existían "saudís", "palestinos", "iraquís", etc. Solo romanos asimilados al imperio y a la fe verdadera del Islam. El caos identitario producido por la abolición del califato por el grupo turco ero panista de los kemalistas y la división del medio Oriente por las potencias occidentales son pruebas del conflicto todavía existente en el medio Oriente. 

La realidad es aquella cual nosotros interpretamos y creemos que es cierta, provocando su normalización y aceptación. En tiempos pasados lo que nos definía era nuestra fe y como consecuencia grandes entidades políticas perduraron a través de esta. No seria hasta el surgimiento de una nueva forma del ver el mundo que se cuestionaría la viejas formas y con el colapso de estas antiguas entidades se buscaría legitimar las nuevas formas como ciertas y de sentido común. 

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